Al mejor estilo de «Volver al futuro», Samuel Aguiar quiso reinventar la manera de percibir el motociclismo gracias a su más reciente creación: «Hope». Y no se trata solo de un vehículo, sino de una tecnología integral que intenta hacer cohesión entre lo particular del diseño y lo creativo de los materiales que se utilizan, para brindar algo completamente diferente y útil. ¿El resultado?: la conversión de lo cotidiano en algo sorprendente. ¿Una motocicleta o un proyecto futurista rodante? Muy seguramente cuando Samuel esbozaba sus ideas, pensaba en las cosas que más le gustaría ver en su «nuevo invento» y la forma en la cual ellas podían darle funcionalidad, diferenciación…



