Existe una diferencia abismal entre un producto que se vende por la necesidad de los clientes y uno que causa emociones durante el proceso de adquisición. Y es que esa economía de las sensaciones como nos gusta llamarla, será la fuente de ingresos de los corporativos. Tendrá que existir un departamento creativo que se encargue de los estudios y de la visualización. Y de formas de captar la atención de los clientes a fin de que realicen cierta acción. Nuestro producto de hoy, es un ejemplo ilustrado de ello: ¡The Crab ha llegado! Los gadgets que todos amamos Si actualmente emprendes tu propio negocio, tienes que saber que la forma…



